Bienvenidos a Villalegría

¿Otra web? ¿Otro blog? Y además de ropa de casa… si cada vez menos gente se interesa por esas cosas… si ya nadie se hace ajuares… si hay grandes cadenas que tienen de todo y a precios muy razonables… todos estos comentarios y más nos han tentado a dejar de soñar y abandonar la idea de emprender en tiempos difíciles. Pero como alguien dijo una vez, los grandes soñadores son quienes escriben la historia.

Nosotros no aspiramos a tanto. Sólo a aportar nuestra particular visión a ese mundo de cosas bellas que nos rodea y que a veces no conseguimos apreciar o simplemente disfrutar. Con Villalegría queremos recuperar el gusto por las cosas hechas “a fuego lento”, de modo artesanal y personalizado, con tiento, con mimo, despacito… e incorporarlas a nuestra vida cotidiana. Queremos formar parte, a través de nuestros productos, de encuentros con amigos alrededor de la mesa, de interminables sobremesas familiares, de improvisados picnics en el campo, de amaneceres perezosos entre acogedoras sábanas, de confidencias al abrigo de un cálido nórdico. Queremos envolver de belleza lo cotidiano.

Con este fin nace Villalegría, una idea que ha dejado de ser una aventura romántica para convertirse en un proyecto muy personal madurado durante años. Y, como reza nuestra carta de presentación en esta web, algo más, quizá de nuevo un sueño… contribuir a que perdure lo auténtico, lo delicado, lo que armoniza con la naturaleza, lo simplemente bello.

A través de este blog pretendemos contar nuestras experiencias al frente de este proyecto, compartir nuestro gusto por las cosas bonitas que nos alegran el día a día, cosas simples pero también únicas como el campo, las flores, los tejidos naturales, nuestro amor por el lino -¡el tejido más noble que existe!- los objetos “vividos”, con historia, como esos maravillosos ajuares de nuestras abuelas… Estaremos encantados de recibir vuestras sugerencias y comentarios y os animamos a compartir con nosotros este camino.

Bienvenidos

Pasión por el lino

En Villalegría tenemos una pasión que casi casi deriva en obsesión: el lino. Para nosotros es el tejido más noble que existe. Lejos de ver su para algunos único defecto, que se arruga bastante -eso es indiscutible-, ponemos la mirada en sus múltiples virtudes y además estamos empeñados en lograr que la liga de los amantes del lino sea cada vez más numerosa.

Al fin y al cabo, no nos importa vestirnos de lino de los pies a la cabeza cada verano e ir completamente arrugados a los cinco minutos… ¿por qué habría de importarnos entonces dormir entre sábanas que han ido adoptando los pliegues que va dibujando nuestro cuerpo? Por contra disfrutaremos de un refrescante descanso en verano y un cálido abrazo en invierno. El lino no está reservado sólo para los meses de calor. Como tiene propiedades aislantes, preserva el calor durante el invierno. Es un magnífico regulador térmico.

Para el cultivo del lino se utiliza muy poco abono químico de modo que también en eso les lleva ventaja a otros tejidos. Tiene una larga duración, de hecho las sábanas de lino pasan de madres a hijas durante generaciones sin romperse ni deformarse -pronto escribiremos un post sobre los ajuares antiguos-. El lino no suelta pelusas, se ablanda con el uso y mejora su suavidad a medida que se va lavando. Es anti-alérgico, anti-bacteriano y aislante magnético. Incluso se utiliza para suturas quirúrgicas.

En el lenguaje de las flores lino significa “bienhechor”. La pequeña flor azulada de la planta del lino es delicada y se marchita muy pronto puesto que no dura más de un día. Presenciar la visión de un campo de lino en flor es un espectáculo. Para ello debemos desplazarnos a Bélgica -allí habitan los maestros lineros desde hace siglos- a Francia, Holanda y también Alemania y Austria. El área total dedicada al cultivo de lino para fibra está estimada en alrededor de 120.000 hectáreas en Europa y unas 320.000 hectáreas en el resto del mundo. El lino es la planta textil más antigua cultivada en Europa y precisamente el lino europeo está reconocido como el mejor gracias a unas condiciones climáticas especialmente favorables que se dan en las latitudes templadas del norte con veranos húmedos y suaves que procuran una fibra fuerte, fina y sedosa con la que se fabrican los tejidos más exquisitos que nosotros convertimos en sábanas, almohadones, cuadrantes, manteles y servilletas.

El lino aporta un indudable valor añadido a la lencería del hogar y no tiene porqué ser de uso reservado para grandes ocasiones. Con unos pocos cuidados podemos disfrutar de todos sus beneficios casi a diario. Nuestro objetivo es ese, hacer de los actos cotidianos momentos placenteros, gratos, y envolverlos de belleza.